Tayikistán moderna

La Tayikistán moderna combina todos los aspectos poderosos de su naturaleza virgen e intacta, en donde los picos más altos de Asia Central alcanzan los cielos y algunos de los glaciares más grandes del mundo avanzan lentamente aguas abajo. Montañas imponentes que alimentan a la mayoría de los ríos de Asia Central, quebradas pintorescas y valles subtropicales, con campos de algodón, viñedos y orquídeas anaranjadas que se van intercalando, y altas mesetas desérticas con inviernos tan fuertes como los de Siberia. Todo esto es Tayikistán, un país independiente en desarrollo.

El aire fresco de las montañas y la belleza de la vida silvestre atraen a turistas de todo el mundo. Debido a los remotos asentamientos de Tayikistán, pistacheros únicos, se conserva la pureza de ríos y lagos. Más de trece especies de peces viven en los ríos y lagos de Tayikistán. Algunas se utilizan para pesca comercial, pero la mayoría forma parte del Libro Rojo de Tayikistán. El Libro Rojo de Tayikistán es un documento estatal creado para documentar especies animales y vegetales poco comunes y en peligro de extinción que existen dentro del país.

Hay tres reservas naturales en la república y catorce zakazniks (reservas naturales para la protección de paisajes). Hace poco se creó la reserva natural Dashtijum con el objetivo de conservar la última población de markhor (una gran cabra con cuernos enormes y retorcidos) en Asia Central. Se conservan bosques de montaña y especies animales valiosas en las reservas Sarikhosor, Dashtimaidon, Childukhtaron, entre otras.

Tayikistán es famosa por su rica y colorida historia. Los descendientes de Bactriana y Sogdiana sentaron las bases de esta increíble y antigua civilización. Hoy, la Tayikistán moderna protege cuidadosamente sus patrimonios histórico y cultural, así como también revive tradiciones antiguas tales como las artesanías originarias. Hasta ahora, se pueden encontrar en muchas ciudades del país famosas dinastías de maestros de productos bordados en oro, maestros productores de seda, abra, gulduzi, bordadores de gorros, tejedores, maestros en la producción de armas blancas, maestros productores de cerámicas de renombre mundial. El país no solamente está reviviendo monumentos del período zoroastriano, sino que también está conservando sus idiomas, cultura y tradiciones de antiguos sogdianos que viven en asentamientos yaghnobis a 120 km de Dusambé. Los yaghnobis son descendientes de antiguas tribus iranias de Eurasia: los alanos, los sármatas y los escitas. La lengua moderna de los yaghnobis se remonta a la antigua lengua sogdiana, un dialecto (del grupo dialectal escito-sármata) hablado en Asia Central. Uno de los pocos representantes vivos de esta rama de las lenguas iranias es uno de los dialectos de la lengua oseta. Hasta la invasión árabe del siglo VIII d. C., los sogdianos —comerciantes que vivían en el valle de Zeravshan— desempeñaron un papel clave en la Gran Ruta de la Seda, que pasaba por Panjakent, Samarcanda y Bujará. En 722 d. C., los sogdianos fueron derrotados por el ejército árabe. Abandonaron sus tierras sogdianas y escaparon a las montañas, sobre todo al inaccesible valle Yaghnob, donde la ciudad de Pskon se convirtió de hecho en la nueva capital de los refugiados sogdianos.

En las áreas de altas montañas no es muy común encontrar lugareños, mientras que en los valles la vida abunda. Autos se mueven continuamente en las carreteras a través de los pases de Anzob y Khaburubod (a unos 4.000 m.s.n.m.) y conectan el “techo del mundo” (Pamir) con otras regiones del país. La construcción de la línea ferroviaria Kurgan Tube-Kulyab y de la carretera Kulyab-Kulma-Karakórum ahora se encuentran completas.

Hoy, Tayikistán está trabajando para construir una nación de paz y de seguridad internacional. El gobierno tayiko lucha por desarrollar una cooperación económico comercial con países de la región y con el mundo.

Es imposible expresar la belleza de este soleado país. Uno puede hablar sin parar sobre sus antiguas ciudades, sobre la asombrosa cocina tayika, el arte que remonta al pasado, pero la mejor forma de experimentar este país es al escuchar la sabiduría oriental: es mejor ver un país al menos una vez, pero es mucho mejor escuchar sus historias muchas veces. Bienvenidos a la soleada Tayikistán, una nación que revela sus misterios y brinda una experiencia especial de su belleza y de su naturaleza prístina.

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